viernes, 27 de mayo de 2011

Cae operador de ‘El Chapo’

Vivió Joaquín Guzmán en Argentina

Cae operador de ‘El Chapo’

Agencias | 26-05-2011

Distrito Federal— Elementos de la Marina detuvieron a Romeo Ramsés Cota López, traficante de droga vinculado a la organización de Joaquín 'El Chapo' Guzmán Loera, quien operaba principalmente el traslado de cocaína desde Centro y Sudamérica.

La Secretaría de Marina Armada de México (Semar) informó que el presunto delincuente fue detenido en Mazatlán, Sinaloa, en cumplimiento de una orden de aprehensión dictada por un juez federal, a solicitud de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).

De acuerdo con las investigaciones, Cota López es responsable de los cargos de delincuencia organizada y delitos contra la salud, pues se encuentra directamente relacionado con al aseguramiento de más de 3.5 toneladas de cocaína en el buque ‘Caracol III’.

Además, está vinculado con las empresas fachada ‘Hondumex’ y de ‘Hondutransportes’ en Honduras, ambas fundadas por Antonio Valenzuela Aguilar, quien también fue detenido el pasado mes de abril.

La Marina señaló que Cota obtuvo también el control pleno de la denominada 'Compañía Navigator International Cargo LTD. Corp', fundada en Panamá, después de que finiquitó el viaje del buque 'Hugito' con droga proveniente de América del Sur.

Los efectivos de la Semar trasladaron al detenido a la Ciudad de México, donde quedó a disposición del Ministerio Público de la SIEDO.

Vivió Joaquín Guzmán en Argentina

Joaquín 'El Chapo' Guzmán vivió en Argentina hasta marzo de este año, según revela la prensa de ese país.

La agencia Noticias Argentinas difunde que el narcotraficante mexicano residió en el país sudamericano desde 2010 y el motivo de su huida fue una petición de captura ordenada por la DEA.

Aunque no precisa ciudad, la información marca que el líder del cartel de Sinaloa vivía con su esposa y una hijastra. Al huir, viajó a Paraguay, luego a Colombia y finalmente a Europa.

“Se estima que usó una nueva identidad falsa, porque de todas las que hay en el mundo ninguna coincidía con la de las personas que se embarcaron en los distintos aeropuertos del país. Eso sí, hay registros de su esposa e hijastra saliendo de Argentina en marzo de este año”, precisó la fuente consultada.

El peligroso narco es el hombre más buscado por el FBI, la DEA e Interpol desde septiembre de 2001 por ser uno de los principales narcotraficantes del mundo y está acusado de varios homicidios.

La DEA tomó conocimiento de que el jefe narco residía de manera ilegal en el país y libró un comunicado con pedido de arresto a las fuerzas de seguridad nacional, pero dos días antes Guzmán había recibido la comunicación de que lo iban a detener y escapó, aunque lo hizo como cualquier persona que sale del país desde el aeropuerto internacional de Ezeiza.

Estiman los investigadores que lo hizo en el mismo vuelo que su pareja e hijastra, aunque también pudo haberlo hecho en distintos vuelos para no llamar la atención.

Durante su estadía en el país, 'el Chapo' Guzmán tejió negocios con narcos locales y tendió una red para poder trasladar droga desde la Argentina, ya que Sudamérica es una importante vía para enviarla hacia Europa y los Estados Unidos.

De hecho, fuentes policiales revelaron a NA que Guzmán armó sus principales negocios narcos en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

En ese sentido, la elaboración de drogas sintéticas y la efedrina son un “bien de mucho valor” para los grupos narcos en México y de hecho ya hace varios años que se exportaba hacia ese país.

Asimismo, siempre según las fuentes, Guzmán aprovechó para reforzar sus contactos con aquellos que manejan los “laboratorios de droga” y asegurarse el traslado de estas sustancias, pero al mismo tiempo evitar que el envío de droga y la presencia del cartel de Sinaloa en Argentina corriera peligro ante alguna amenaza de intromisión de narcos colombianos.

Durante su estadía en el país, el 'Chapo' utilizó barriadas pobres para “lavar” dinero de la droga, sobre todo en el interior del país.

“Ese es un comportamiento típico de los narcos: ayudan con plata de la droga a gente de muy bajos recursos y se ganan el cariño de esos necesitados para crear una imagen de héroe popular. Igualmente,para entrar en esos círculos sociales busca la ayuda de algún puntero o un personaje con fuerte arraigo o arrastre de la población”, precisaron los investigadores.

Emporio transnacional de las drogas

Joaquín 'el Chapo' Guzmán Loera, quien salió de la miseria para convertirse en uno de los hombres más ricos del mundo, es el primer mexicano que creó un emporio transnacional de las drogas, afirmó el escritor británico Malcolm Beith.

“El cartel de Sinaloa, según las agencias de inteligencia, es una empresa transnacional, con vínculos en todo el mundo, y sus principales mercados son Estados Unidos y ahora Europa del Este”, dijo Beith, autor del libro “El último narco” (Ediciones B, 2011).

Esa organización del Pacífico mexicano comenzó a establecer nexos con narcotraficantes colombianos, pero pronto empezó a extenderse a la mayoría de países latinoamericanos y saltó de ahí a África, Europa y Asia.

De acuerdo con organismos de inteligencia, dicha agrupación hace presencia en varios países del este de Europa y en África. “Tiene vínculos con la mafia italiana, aunque no se ha comprobado que los tenga con la Yakuza japonesa”, indicó el periodista.

“El cartel estaba usando sus centros de operación claves -Portugal, España, Alemania, Italia, Polonia, Eslovaquia y la República Checa- para establecer una base patrimonial para sus activos”, señaló Beith.

Además, dijo, tiene grandes nexos con naciones asiáticas como China, Tailandia y Vietnam, donde obtiene, por medio de grandes empresas, los químicos necesarios para producir anfetaminas.

Beith cuenta en “El último narco” cómo 'el Chapo' fue capturado en 1993 en Guatemala y en 2001 se fugó del penal de alta seguridad de Puente Grande, en el estado de Jalisco, para volver a tomar las riendas de su organización, a la que convirtió en la más poderosa de México y logró su expansión internacional.

Joaquín Archivaldo Guzmán Loera es uno de los delincuentes más buscados de México y Estados Unidos, y figura en la lista de los más ricos del mundo elaborada por la revista Forbes, que calcula su fortuna en unos mil millones de dólares.

'El Chapo' nació en 1957 en La Tuna, un poblado de 200 habitantes ubicado en el municipio de Bardiraguato, en el norteño estado mexicano de Sinaloa.

“El joven 'Chapo' quería salir de ahí, su padre lo golpeaba con frecuencia y cuando era adolescente lo corrió de la casa y se fue a vivir con su abuelo”, señala Beith en el libro, tras destacar que trabajó día y noche en el campo y “no tuvo infancia de ningún tipo”.

El ex editor de Newsweek, quien visitó en tres ocasiones Badiraguato -considerado la cuna del narcotráfico- en busca de las huellas de 'El Chapo', aborda en su obra el origen, crecimiento y la casi extinción de los principales grupos de narcotraficantes.

Narra cómo Miguel Ángel Félix Gallardo, fundador del tráfico de drogas en México, repartió los territorios entre varios grupos: Tijuana para los hermanos Arellano Félix, Ciudad Juárez para los Carrillo Fuentes y Sinaloa para 'el Chapo'.

Beith relata el ascenso de 'el Chapo' y cómo se convirtió en uno de los mayores introductores de drogas a Estados Unidos por diversos medios, incluidos numerosos túneles.

Aunque 'el Chapo' sea el más buscado en México, el escritor descartó que Estados Unidos concentre sus esfuerzos para localizarlo debido a que para ellos no representa un grave riesgo y no es un terrorista como lo fue Osama bin Laden.

Además, su captura no significa el fin del narcotraficante, pues las redes de las drogas permanecen debido a la existencia de un gran mercado en EU, donde más del 12 por ciento de la población son consumidores que gastan anualmente unos 65 mil millones de dólares en drogas, afirmó.

En Estados Unidos hay un millón de pandilleros que se dedican a la distribución de las drogas, por lo que para ese país es impensable una “guerra” directa, como la lanzada en México por el presidente Felipe Calderón en diciembre de 2006, añadió Beith.

Según los cálculos del Departamento de Justicia estadounidense, el narcotráfico genera a los carteles ganancias que se ubican entre los 19 mil y 40 mil millones de dólares.

http://www.diario.com.mx/notas.php?f=2011/05/26&id=eb981286c4c6732a2a0373e0ac5227c6

miércoles, 18 de mayo de 2011

Madres por la Vida, en Rafael Castillo La Matanza

Hoy miércoles 18 de mayo de 2011, en Rafael Castillo La Matanza, mantuvimos una reunión de trabajo con Gladys, Dirigente de MAR (movimiento argentina rebelde), Silvia, mamá de Abraham Arce, quién fuera asesinado y sigue luchando por el esclarecimiento del crimen de su hijo, ambas se sumaron a la Red de Madres por la Vida, representada por Sara, quién también es Dirigente del MTD de La Matanza y Berta, de la Organización Social Por la Dignidad.

Intercambiamos experiencias y proyectamos acciones conjuntas, entendiendo que es imperiosa la necesidad de trabajar en la reconstrucción de los lazos de confianza, que actualmente están tan devaluados por este sistema perverso sostenido por un gobierno que hace oídos sordos a nuestros reclamos.

Estamos dispuestos a romper con los pre-juicios y avanzar en la construcción de una sociedad justa y digna de ser vivida por nuestros Hijos, los Hijos de la Argentina.

domingo, 15 de mayo de 2011

El narcotráfico atenta contra la democracia


El narcotráfico atenta contra la democracia

Diario El Argentino

Editorial

15/5/11

Si algo atenta contra los sistemas democráticos, especialmente en Argentina y en toda América Latina ya no son los golpes a las puertas de los cuarteles, sino el narcotráfico.

Y el narcotráfico se ha desarrollado y expandido porque en su red más neurálgica cuenta con la garantía de quienes muchas veces se valen de la política para construir esta malla de impunidad.

Por otro lado si hay algo que está muy visible en las sociedades latinoamericanas es el poder oculto y no tan oculto del narcotráfico. Y los pueblos tienen la sabiduría incluso para saber aquello que no ven.

Además, también se sabe que el narcotráfico tiene una combinación de intereses directos y de simpatía y/o alianzas con otros negocios ilegales que se articulan en red como es el tráfico de armas y la trata de personas.

Estos hechos están convirtiendo a las democracias en una caricatura de sí mismas. Es lo que ocurre en toda Colombia. En casi toda Bolivia. En las zonas liberadas de Brasil (gran parte del Amazonas y en las grandes urbes como San Pablo y Río de Janeiro). Es lo que pasa en varios Estados mexicanos. Es lo que ocurre también en Argentina, especialmente en Salta o en el porteño barrio Bajo Flores, por citar algunos ejemplos que han aparecido en los últimos tiempos teñidos de sangre, con su secuela de terror que recorre a toda la sociedad. Y además de generar terror, deja rastros de una evidente impunidad en la que están implicados policías, funcionarios judiciales y dirigentes políticos.

Es muy difícil combatir al narcotráfico porque se sabe que ellos inyectan grandes masas de dineros en los mercados, en los negocios, en los partidos políticos, incluso en las instituciones y organizaciones corporativas. Y a los que se oponen, sencillamente los eliminan a un precio bajo pagando a cualquier sicario.

Es que el narcotráfico ofrece un negocio altamente rentable. Se trata de un producto que se paga en efectivo constante y sonante, no paga impuestos, no tiene cargas sociales y encima tiene un mercado que año tras año se expande cada vez más porque sencillamente hay cada vez más consumidores. No es casual que en algunas regiones del continente hasta manejan la vida diaria de las personas e incluso los resortes más sensibles del poder.

Pero no son sólo las fuerzas de seguridad las que están implicadas en la impunidad. Eso es superficial. Argentina es un país donde cualquiera puede construir una pista de aterrizaje para grandes aviones en medio de un desierto sin dar ninguna explicación razonable. Este es un país donde cualquier puede construir un puerto fluvial en un río fronterizo sin que nadie diga nada ni se le ocurra de vez en cuando querer saber qué está ocurriendo allí. Es un país donde cualquier puede pasar por la frontera o por Ezeiza una o varias maleta sin ningún control; para citar algunos pocos ejemplos.

Lo otro que hay que saber es que la experiencia mundial enseña que no se resuelve el problema del narcotráfico con métodos represivos, aunque suene contradictorio. Es más, todas las agencias represivas y de inteligencias fracasan tanto para eliminar la producción como para disminuir el consumo de drogas. ¿Por qué se insiste con esos métodos? Porque venta de armamentos y drogas siempre van de la mano.

Mientras no se enfrente al narcotráfico eliminando su producción y disminuyendo el consumo, se estará acentuando el déficit institucional y se generará mayor inseguridad erosionando a la misma democracia.

Tenencia simple


El tratamiento de los proyectos de ley, referidos a la despenalización del consumo y la tenencia simple de drogas, basadas en la garantía del derecho individual, en este caso referidas al "consumo de drogas"; nos genera a una gran parte de la sociedad sentimientos contradictorios. Ya que la despenalización de la "tenencia simple" favorece el narco-menudeo e incentivan a que se profundice el uso de los más vulnerados, que con el afán de tener un dinero para el consumo y la subsistencia de si y en muchos casos de su familia, los obligan las circunstancias a formar parte de las redes del narcotráfico. Esas “circunstancias” son el incumplimiento de los derechos: Alimentación, educación, trabajo, vivienda etc por parte de los Estados Nacional, Provinciales y Municipales. que están obligados por nuestra Constitución Nacional y muchas leyes específicas ya aprobadas que brillan por su incumplimiento, fundamentalmente por parte del Estado que debe ser el garante de la aplicación de las mismas, para solucionar el desamparo de los ciudadanos.

Solo se está pensando en la droga y su consumo. No tratan de satisfacer las necesidades básicas (ajustados a derecho) que requiere un ser humano para mantenerse digno.

Sin una mirada integral, solo lo que generan es más violencia.

viernes, 13 de mayo de 2011

A. Fernandez dijo : "ARGENTINA NO ES UN PAIS DE CONSUMO DE DROGAS"

"ARGENTINA NO ES UN PAIS DE CONSUMO DE DROGAS"

11 de mayo de 2011

El jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández, reiteró hoy en que "la Argentina no es un país de consumo de drogas, sino que es de tránsito, pese a que algunos inventen lo contrario".

“Pretende tapar el cielo con las manos, en el País no hay narcotráfico porque así lo dice el Ministro!! Toda la sociedad está equivocada, inventamos el consumo y la existencia de cocinas. ¡¡Es increíble que los argentinos estemos en manos de éstos personajes!!”

"No es un país de consumo, simplemente, porque no es negocio", enfatizó el jefe de Gabinete durante su informe de gestión en el Senado, al tiempo que advirtió que "muchos hablan de estos temas en los medios como si supieran".

Seguramente él, conoce muy bien el tema del narcotráfico y del consumo. Ahora bien que diga que “no es un negocio” que consuman? Claro, no es un negocio para el consumidor, pero si un gran negocio para los narcos que necesitan de la demanda de los consumidores. Claramente el gobierno trata de minimizar el problema para no otorgar los presupuestos necesarios para revertir la cultura del consumo

Al referirse a los argentinos detenidos en España con un cargamento de drogas en un avión, dijo que esa aeronave "fue comprada en Estados Unidos por una empresa fantasma que a la semana había desaparecido; lo que muestra que Estados Unidos también tiene conductas laxas en la ruta del lavado de dinero".

Sin palabras!!! Siempre las respuestas son “los otros son peores que nosotros!!” ¡¡POCO SERIO!!. Se olvidó que es un Ministro de la Nación y no el presidente del consorcio de un PH (con todo el respeto que se merecen los consorcistas).

Comentarios de Madres por la vida

Una droga que golpea entre los más pobres


Una droga que golpea entre los más pobres

Con números que realmente meten miedo, el paco irrumpió de manera fulminante entre los sectores más necesitados de la sociedad argentina. Tal es así que los especialistas explican el fenómeno a partir de lo que cuestan las dosis.

Un informe de Naciones Unidas difundido un tiempo atrás y que comprende todo el año 2010, dirigido a las tendencias de consumo, estableció que entre jóvenes en edad escolar el consumo de la pasta base o paco en el país creció en 10 años, cuando antes no existía.

Pero ese crecimiento, al menos en Argentina, alcanzó a los sectores más necesitados.

FUERTE ADICCION

Entonces, la conclusión es que el consumo de paco se instaló con fuerza entre los sectores que de antemano están más empobrecidos, o como se dice ahora "fuera del sistema".

A su vez, un informe de la Federación de ONGs de la Argentina para la Prevención y el Tratamiento del Abuso de Drogas (FONGA) se refirió en 2007 a un crecimiento del 500% en el consumo de paco en tan solo tres años.

Sin embargo y a pesar de la adicción que genera entre las clases más bajas el paco, también llamado pasta base, los expertos admiten que la droga alcanzó también a los jóvenes de clase media.

Más allá de tratarse de una droga de bajo costo, muchos entienden que el paco tiene importante influencia en las conductas delictivas de los sectores más vulnerables, víctimas de redes de distribución que buscan clientes cada vez más jóvenes para sumar al ejército de adictos.

Mucho han insistido los que analizan este tipo de drogas, en la imposibilidad de brindar respuestas desde el punto de vista sanitario. Y que el problema es aún más grave en los barrios pobres. Se estima que en el país hay al menos 180 mil adictos al paco.

El último operativo grande contra el paco había tenido lugar el 15 de abril del corriente, en Avellaneda.

En el procedimiento, en Avellaneda, fueron detenidos tres mujeres y un joven de 18 años, y se incautaron unas 5 mil dosis de paco.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Fazenda de la Esperanza


Fazenda de la Esperanza

Teniendo la gracia de DIOS, ya somos 75 Fazendas, entre ellas Masculinas y Femeninas en el mundo, la cual 54 de ellas se encuentran en el Brasil, teniendo comunidades de recuperación en Argentina, Uruguay, Alemania, Guatemala, México, Filipinas, Mozambique, Rusia, Colombia y muchos otros países que están en proyecto. Actualmente en Argentina contamos con cinco centros de recuperación cuatro masculinos en la ciudad de La Rioja, Dean Funes, Tucumán y Florencia Varela Diócesis de Quilmes y la femenina en distintas provincias del País.

“Fazenda de la Esperanza” es el nombre que se le da a las comunidades donde viven jóvenes dependientes que se quieren librar del alcohol y de las drogas. Es donde se demuestra el esfuerzo de personas que desafían diariamente, uno de los mayores flagelos de la humanidad en el siglo XX. Rescatando la dignidad de los hijos de DIOS. Basada en una terapia muy simple:

LA ESPIRITUALIDAD: uno de los aspectos más importantes de nuestra comunidad, es sin dudas, la espiritualidad centrada en la vivencia concreta del Evangelio, de donde extraemos diariamente una frase para ser colocada en práctica, que posteriormente son puestas en común conforme pasan los días.

EL TRABAJO: el lugar en donde más se vive la fe y el Evangelio es en el trabajo, que sirve a muertos jóvenes de auto-sustento, es el elemento que trae nuevamente la dignidad del ser humano.

LA VIDA EN COMUNIDAD: rompe el aislamiento de cualquier persona y crea vínculos, trayendo nuevamente el sentido de una familia, de esta manera cada uno puede demostrar sus valores nuevamente, además de ser corregido e incentivado en aquello que todavía puede mejorar.

Para ser parte de nuestra comunidad es necesario que la persona tenga voluntad de querer cambiar, liberarse de su estilo de vida pasada, independiente de cómo haya sido.

Hoy este trabajo consta aproximadamente con 2500 internos. El esfuerzo de la recuperación y fundamentalmente en la experiencia concreta del evangelio como camino de cambiar la mentalidad y el trabajo como fuente común de sustento. Nuestra institución es una entidad sin fines de lucro.

Nada puede presentar una barrera para RETORNAR A LA VIDA.

También contamos con grupos de apoyo denominados: “Voluntario de la Esperanza” y “Grupo Esperanza Viva”, que acompañan a nuestros jóvenes una vez concluido su proceso de recuperación y a sus familias que también reciben una asistencia, que comienza una vez que el miembro queda en etapa de recuperación, o sea es un proceso que involucra, no solo a una sola persona, sino a toda la familia y la sociedad, estos grupos están localizados en la Provincia de Córdoba, Trébol, Brigham, Formosa, Tucumán, La Rioja; otros proyectos para conformar estos grupos de apoyo que cumple un papel muy importante para esta misión de Retornar a la Vida.

Usted. También puede ser parte de nuestra comunidad como voluntario externo, escribir a: retornoalavida@yahoo.com.ar o fazendasanlorenzo@hotmail.com.ar

O llamar a:

(011)1553870304 hablar con Domicio

(011)1540517131 hablar con Padre Armando

(011)1155865925 hablar con Hermana Asunción

lunes, 9 de mayo de 2011

Adicciones Adicciones, esclavitud existencial


Adicciones Adicciones, esclavitud existencial
Ignacio Zabala


Cuando se habla de adicciones, lo común es pensar en drogas, pero estas son sólo una modalidad, la obsesión por el sexo, el aspecto físico, el trabajo, el juego... crean también dependencias; la raíz es siempre la misma: la persona.

En el momento presente múltiples indicadores sociales apuntan que las adicciones sin sustancias o sin drogas van a marcar un cambio cualitativo en el discurrir histórico de la humanidad, por su extensión y por el número de personas afectadas.

Lo fundamental para determinar si una persona es adicta, no es la presencia en ella de una sustancia-droga, sino más bien la existencia de una experiencia que es buscada con tal ansiedad que la lleva a perder su control cerebral y emocional. Hay que insistir en que no todas las adicciones son iguales y que las adicciones a sustancias químicas alteran el funcionamiento del cerebro, a diferencia de las adicciones sin droga. Sin embargo, cualquier conducta placentera puede convertirse en adictiva si se hace un uso compulsivo de ella. Desde esta perspectiva, da igual estar atado por un hilo que por una maroma: todas las adicciones comparten el denominador común de la esclavitud existencial.


Enganchados al mundo virtual

Es sintomático que haya jóvenes enganchados al «celular» o a internet que necesitan pedir ayuda a centros de desintoxicación. Para comprender mejor el mundo virtual, lo primero en lo que reparamos es en que desde que nacemos estamos expuestos a los estímulos de la televisión. Es evidente que el problema comienza cuando esta exposición es compulsiva y se confunde drásticamente la ficción con la realidad.

Todos los niños aprenden muy pronto a percibir con claridad la diferencia entre fantasía y realidad, pero el mayor daño que causa la televisión se debe a su poder adictivo y al valioso tiempo que roba a otras actividades creativas necesarias.

En la primera y segunda infancia la televisión, los videojuegos e internet pueden provocar fuertes dependencias, que luego pueden configurar un tipo de personalidad adictiva. El auténtico reduccionismo se da cuando la máquina sustituye a las relaciones interpersonales.
Por eso George Steiner concluye que «tienes que ser muy rico para no oír la música del vecino. Los niños tienen terror al silencio, pero los mayores también. Por eso nos ponen música en los ascensores. Pero hay una esperanza: en este momento millones de adolescentes leen en el mundo a Harry Potter, libros difíciles y gordos. Esos niños necesitan silencio y les dicen a sus padres que apaguen la televisión».

En las últimas décadas el trabajo compulsivo ha sido considerado por muchos psicólogos un objeto de dependencia de graves consecuencias para la salud psíquica de las personas. En Estados Unidos se habla de workoholics o adictos al trabajo para describir hombres y mujeres cuya dedicación obsesiva al trabajo es de tal intensidad que descuidan sus necesidades materiales, físicas, psicológicas, familiares y sociales.

Hablamos de trabajo adictivo cuando trabajar es una actividad tan obsesiva que infiere en la salud, y en suma no es sino otra forma de huir de uno mismo.


En busca del cuerpo perfecto

Una derivación del trabajo adictivo es el perfeccionismo. En esa dinámica adictiva podemos entender a una gran proporción de personas obsesionadas con su peso, en busca de la figura perfecta. El triunfo de la voluntad sobre el hambre representa una virtud.

Por tanto, la delgadez ofrece una posibilidad única para expresar públicamente que se han logrado las dos metas, tanto la belleza como el autocontrol.

La anorexia y la bulimia son consecuencias de esta dependencia compulsiva. La comida, por defecto o por exceso, se convierte en el objeto central de la vida de una persona. En esta línea podemos incluir otras dos conductas obsesivas como la vigorexia y la ortorexia. La ortorexia impide a quienes la sufren comer otra cosa que alimentos «estrictamente sanos» y con el menor aporte calórico extra posible.

Sin embargo, los médicos reparan en que estas personas sufren carencias nutricionales ya que no sustituyen los alimentos que rechazan por otros que aporten lo mismo. El ortoréxico emplea una gran parte de su tiempo y energías en pensar qué va a comer al día siguiente, la semana siguiente, el mes siguiente; nunca come fuera de casa, ni productos enlatados, ni nada que lleve conservadores; desconfía de todo tipo de manufacturación intermedia de los alimentos; y sobre todo, se siente culpable cuando se salta sus estrictas convicciones dietéticas.

La vigorexia afecta sobre todo a adolescentes que, al contrario que los anoréxicos, ven su cuerpo siempre delgado aunque esté musculado en exceso. Su vida y su alimentación tienen el objetivo de conseguir la figura deseada, aunque hayan de recurrir a hormonas y sustancias dopantes. La diferencia entre una manía y una conducta normal está en la pérdida de autocontrol. Las personas adictas con tendencia a la vigorexia y a la ortorexia padecen lo que los especialistas llaman «ilusión de control», es decir, la creencia de que tienen control sobre su vida, pero en realidad son esclavas de su adicción.

Es muy llamativo el trastorno de potomanía (manía de beber). Los médicos de familia se encuentran con jóvenes a los que el consumo excesivo de agua les ha llevado a un estado vegetativo, cuando sus niveles de sodio bajan a límites que producen el estallido de células cerebrales.

Otro mundo adictivo es el de la sexodependencia. Estamos ante personas degradadas a la condición de objetos. El objetivo del sexoadicto es más la reducción morbosa de una carencia afectiva y de sentido de la vida que la obtención de placer. Al dejarse llevar por las apetencias sexuales inmediatas, el sexoadicto no sabe que es esclavo precisamente porque se trata a sí mismo primero, y a los demás después, como objeto de placer autonomizado y objeto de comercio. En otros aspectos de la vida se impone el mismo principio: cuanto más se centra uno en sí mismo, más próximo se sitúa en la frontera de la adicción.


Genes y ambiente no explican todo

Si queremos superar la orientación sanitarista excluyente que predomina en la sociedad actual hay que ir más lejos en nuestras explicaciones médicas y psiquiátricas. Con independencia de que haya una predisposición genética hacia este tipo de conductas compulsivas y unas circunstancias sociales o ambientales más o menos estresantes, la causa profunda hay que buscarla una vez más en el vacío existencial y el sin sentido de una vida carente de objetivos e ilusiones.

Uno de los momentos cumbre del proceso curativo de los llamados «Programas Libres de Drogas» que se llevan a cabo sobre todo en Centros de Rehumanización, se da cuando la persona llega a tomar conciencia de su realidad y, desde ese profundo autoconocimiento personal, decide vivir sin ataduras adictivas y sin comportamientos negativos que le conduzcan de nuevo a ellas. Lo grande de la persona es saber que la posibilidad última de su recuperación es impredecible y depende, en última instancia, de ella misma.


Siete preguntas a José Luis cañas

La OMS ha dicho recientemente que el tratamiento de la dependencia debe dirigirse a cambiar el comportamiento de los adictos y aconseja a las autoridades de salud integrar este tipo de terapias en el sistema sanitario. Sus propuestas van precisamente en la línea de la rehumanización, más que en la de la rehabilitación. ¿En qué consiste esa fórmula?

– La rehabilitación se entiende por el abandono del consumo, mientras que la rehumanización, además de partir de ese abandono, se dirige a transformar las conductas personales que provocaron la esclavitud a las drogas. El fenómeno adictivo es más amplio que la sola dependencia a estas sustancias. Por eso creo que los centros universitarios de drogodependencias y los institutos de formación sobre drogas deberían dar una sólida formación humanista que consiga cambios duraderos en las personas adictas.
No se sale de un problema de drogas hablando de las sustancias que las producen sino de las personas que las padecen. Hay que atacar las conductas adictivas.


Fatiga de vivir

¿Hay que añadir a las campañas antidroga información sobre las conductas adictivas?

– Las conductas adictivas y las adicciones en general son un anestésico a la fatiga de vivir, un intento de huir de la realidad. Eso no ha cambiado.

Volvemos al terreno de la persona. El problema es la generación de una mentalidad adictiva que afecta a todos los niveles sociales. Hace más de diez años que se habla de «cultura adictiva» pero el discurso sigue ciñéndose a las toxicomanías, como si fueran la única clase de adicciones. Está claro que las drogas son un problema social en todo el mundo, pero si la lucha contra la droga tiene poco éxito es porque no se abordan los factores existenciales de la persona.

¿En qué se diferencia un drogadicto de lo que usted llama persona adicta?

– La perspectiva con que se aborda el problema condiciona cada uno de los aspectos posteriores. Si desde el primer momento entendemos que la conducta adictiva es síntoma de un profundo vacío existencial previo, la prioridad es la persona y su rehumanización, no las adicciones y la droga. El resto –prevención, rehabilitación, metadona, narcosalas, legalización, etcétera– también adquiere otra perspectiva.

Además, es muy común que se junten varias adicciones en una misma persona. La adicción al sexo se asocia con el abuso de alcohol. Los jugadores compulsivos con frecuencia comen y/o beben en exceso. Esto supone que poner fin a una adicción no alivia automáticamente las demás. Peor: a veces surgen otras nuevas. Ese es el perfil de la persona adicta. Lo que demuestra que la causa de la adicción está dentro de cada uno.


Buscar la raíz del vacío

Un joven sin problemas aparentes, con más o menos apoyo familiar, con oportunidades académicas o profesionales razonables, con amistades, cae en la drogadicción. ¿Tan grande es ese vacío existencial?

– Los terapeutas que trabajan con jóvenes adictos dicen que hay una palabra con la que sistemáticamente estos se sienten identificados y se les ilumina la expresión del rostro: vacío. El vacío lleva a la opción adictiva, y viceversa. La persona que busca el placer por el placer, vive de forma acrítica, sin creencias ni compromisos, sin horizonte vital, sin un proyecto más allá de lo inmediato, acaba por sentir que ella misma se ha perdido. Eso es el vacío. Sin embargo, no se responsabiliza de sus errores. Mientras no encuentre la raíz de su problema, no podrá rehumanizarse.

Aunque son muchas las motivaciones para caer en las drogas, en estudios humanistas actuales se apunta que la actitud de la persona es la que la hace ser adicta. La adicción es un síntoma de un problema, como la fiebre. En todos los adictos se observan rasgos de inestabilidad emocional, necesidad de afecto, problemas de comunicación y síntomas de incompetencia social porque no saben controlar su afectividad y la ponen al servicio de la obtención del placer por el placer.

De todas formas, la primera causa sigue siendo la falta de motivaciones profundas, la falta de puntos de referencia, el vacío de los valores y pensar que nada tiene sentido. Desde esta perspectiva, la droga en sí no importa; el problema es que la persona sienta su necesidad. El joven que fracasa en los estudios y se droga, o el adulto que fracasa profesionalmente y recurre al alcohol, se hacen adictos a algo que no modifica en nada su suerte, con el agravante de que cuanto más se evaden, menos fuerzas tienen para soportar la realidad.

¿Cómo supera la drogadicción un joven sin valores, sin referencias familiares, con fracaso escolar o académico, con malas amistades, con hábitos de consumo, sin fuerzas…?

– Es verdad que se le han cerrado muchas puertas, pero las comunidades terapéuticas tienen miles de ejemplos en los que siempre quedan ventanas abiertas. La perspectiva de la rehumanización asegura que podrá salir totalmente de las adicciones si encuentra sentido a su vida. Es cierto que la sociedad influye mucho y mal, pero no tiene la última palabra.


Deficiencias educativas

Se ha comprobado que ni una educación muy rigurosa ni una permisiva son suficientes como para evitar que los hijos prueben las drogas. ¿Qué aconsejaría a padres y educadores para mejorar la prevención?

– Nadie se acuesta abstemio y se levanta alcohólico. La entrada en el mundo adictivo es un proceso acumulativo. La conducta adictiva crece a medida que aumenta el aislamiento, la desintegración familiar, etcétera. Hay que estar alerta. De hecho, los programas de tratamiento de las comunidades terapéuticas, como Proyecto Hombre, son sobre todo programas que dan a las personas la educación que no recibieron de pequeños.

Robert J. Samuelson escribía hace poco [22/marzo/04] que una de las paradojas de la prosperidad es que, a medida que se cubren las necesidades y deseos materiales crecen los psicológicos (por ejemplo, en 1957 sólo 3% de los estadounidenses se sentían solos; ahora son 13%). Usted apunta que antes de la drogadicción suele haber vacío existencial y déficit espiritual que se intenta llenar con droga o sucedáneos.

– Es muy fácil de entender la ecuación que hace Samuelson. El mundo adictivo pretende llenar el déficit espiritual causado por las carencias afectivas y relacionales que han dejado a la persona arrojada en el vacío existencial de su vida. Y esto es algo que todos los exadictos reconocen con precisión universal.

En consecuencia, este camino a la inversa (el de la rehumanización) es el que debemos recorrer para ayudar de verdad a las personas más desestructuradas de la sociedad.


Bibliografía

1 Cañas, José Luis. Antropología de las Adicciones. Psicoterapia y Rehumanización. Dykinson. Madrid, 2004. 450 págs. Antes, el mismo autor publicó De las drogas a la esperanza (Ediciones San Pablo)

domingo, 8 de mayo de 2011

"No podemos promover el consumo de drogas cuando estamos luchando contra el narcotráfico"


Terada se mostró en contra de la Marcha Mundial por la Marihuana

08/05/2011


"No podemos promover el consumo de drogas cuando estamos luchando contra el narcotráfico", dijo Terada

La diputada nacional sostuvo que "no podemos promover el consumo de drogas cuando estamos luchando contra el narcotráfico", y afirmó que la marihuana "es una droga que produce adicción, y de las adicciones es imposible salir".

La diputada nacional de la Coalición Cívica-ARI Alicia Terada se manifestó en contra de la marcha mundial por la despenalización del consumo de la marihuana. En tal sentido, expresó que "no podemos promover el consumo de drogas cuando estamos luchando contra el narcotráfico", y aseguró que "la lucha contra la drogadicción exige una política de Estado".

Los organizadores de la Marcha Mundial de la Marihuana tienen por objetivo que se brinde tratamiento al proyecto de modificación de la Ley 23.737, con la consecuente apertura de un debate donde se expresen los argumentos a favor del libre consumo de marihuana y del autocultivo para consumo personal.

Sobre este punto, la legisladora nacional chaqueña consideró que "se deberá realizar un análisis consciente y tener en cuenta la responsabilidad que implica legislar en materia de estupefaciente, porque las adicciones exceden lo privado, afectando a la sociedad quien padece el hecho de que muchos delitos se comenten por personas que están bajo los efectos de las drogas, y a ello debemos sumar todos los ilícitos que se cometen en el marco del narcotráfico".

"Nosotros consideramos que hay que tener cuidado con la legalización de la tenencia, porque supone indirectamente la habilitación y el blanqueo de todo el negocio de la droga que está muy vinculado con el poder político en la Argentina", señaló Terada.

Fuente: http://datachaco.com/noticia.php?numero=44160

lunes, 25 de abril de 2011

Martha Pelloni acusó a Insfrán de permitir la explotación infantil

Foto: Cedoc

18.04.2011

Martha Pelloni acusó a Insfrán de permitir la explotación infantil

La monja escribió una misiva a los medios para denunciar al gobernador K de Formosa "por matar la liberdad de los formoseños" con "la mentira y la amenaza".

La religiosa Sandra Pelloni acusó públicamente al gobernador Gildo Insfrán.

Luego de ser acusado de "genocida" por la represión policial contra la comunidad Qom (toba), el gobernador K de Formosa, Gildo Insfrán, vuelve ser objeto de duras críticas por su gestión. Esta vez la monja Martha Pelloni, titular de la Red Infancia robada, lo acusa de "atropellar los derechos humanos" en una carta que envió a varios medios del interior.

Pelloni, recordada por su actuación en el caso María Soledad en Catamarca, denunció que tras una visita a la localidad de Clorinda (Formosa), fue "agraviada" e "insultada" cuando quiso impartir unas jornadas sobre trata, explotación y violación de personas. No sólo eso: con la carta contó cuán ausentes están los controles del Estado en distintos ilícitos, como la explotación infantil, el tráfico de drogas y hasta el de órganos.

"La Gendarmería de ambos países estaban sentados tomando mate y ni siquiera pedían documentos. La oficina de Migraciones estaba cerrada (...) Nos mostraron las puertas de los localcitos donde guardan la mercadería con una habitación para la prostitución de menores, que funciona allí mismo donde compran sexo los mismos mercaderes y pagan con un celular, zapatos, ropa etc", relató la religiosa.

Las denuncias de Pelloni fueron múltiples y muy grave: "Una gran clínica privada de un tal Martínez. No dudaron en decirnos del tráfico de órganos. Me hacía acordar a la frontera de Juarez en México (...) "Particularmente me impresionó la cantidad de niños esclavos laborales porque no tenían más de 15 años. Niños mulas porque lo que llevan en el cuerpo por ley no se revisa. (...) Dentro de 10 años no tienen riñones ni columna vertebral sana", apuntó.

El tráfico de drogas también quedó expuesto a los ojos de la monja que encabeza varias ONG. "La droga va y viene , los mismos chicos y taxistas te muestran quiénes son los que venden y mandan pasar de un lado a otro", siguió.

Pelloni explicó su cometido: "Todo esto para que comparemos los grandes diálogos de nuestros políticos y sus discursos con las verdaderas decisiones que muestran la realidad que le describo". Incluso reveló que el sacerdote Francisco Nazar, quien competirá con Insfrán por la gobernación, fue "perseguido" por la fuerzas de seguridad de la gobernación.

"Ud. es conocedor de la denuncia y del pedido de Habeas Corpus que con posterioridad tuvo que hacer Francisco Nazar", le disparó la religiosa a Insfrán. Así como le espetó que "su gobierno tiene instalada la corrupción Institucional que destruye todo intento de democratización y saneamiento de la convivencia ciudadana. Con tantos años de gobierno ha matado la libertad de los Formoseños con las armas más siniestras y cobardes de esgrimir: La Mentira y la Amenaza".

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jueves, 21 de abril de 2011

Su madre dice que la cocaína “le destruyó la cabeza”.


La historia del adolescente que mató buscando plata para comprar droga

18/04/11

El crimen de la cocaína. En enero pasado, un chico de 19 años se metió a robar en un departamento vecino y asesinó a un joven a cuchilladas. Está preso desde entonces. Su madre dice que la cocaína “le destruyó la cabeza”.

PorNahuel Gallotta

Estela todavía está convencida de que le cambiaron la vida y el hijo. Hasta la mañana del 28 de enero pasado siempre se había imaginado del otro lado, el de la víctima. Pero fue al revés: su hijo Martín, de 19 años, está preso en la cárcel de Marcos Paz acusado de asesinar a cuchilladas a Juan Magnasco (21), un vecino que vivía en la misma manzana del barrio de Belgrano.

Martín se metió allí para robar, buscando plata para comprar droga .

Tras su detención, la Policía dijo que Martín pertenecía a la barra brava de Excursionistas. Un tiempo después, directivos e hinchas del club, amigos y familiares se encargaron de desmentirlo. Martín apenas iba los sábados a la cancha. No era socio y en el último tiempo, después de haberse puesto de novio, había dejado de ir. En los foros de noticias en los que se contó el hecho, quienes decían conocer a Martín no podían creer que fuera el asesino . La Policía cree que actuó drogado. Una vecina lo vio caminando ensangrentado, con un cuchillo tramontina en la mano . De ahí fue y se encerró en su casa, donde la Policía halló un celular y una notebook de la víctima.

Ahora es mediodía de un jueves en Belgrano y Estela invita a pasar a su departamento. La única luz del living es el reflejo del sol que entra por la persiana que da al balcón. En la mesa junto a la pared hay tarjetas de teléfono que son para que Martín (su familia pide no revelar su apellido) se comunique desde la cárcel. En el piso hay una pila de ropa que amigos y ex compañeros llevaron para él.

“Lo que a Martín le destruyó la cabeza, y es un tema serio en los chicos como él, es la cocaína. Eso lo mató . Habíamos hablado para internarlo, pero creíamos que conversando encontraríamos la solución. Decía que iba a poder solo, que era fuerte ”, cuenta Estela a Clarín, mientras prende un cigarrillo y atiende los llamados de gente que pregunta por su hijo.

Durante la media hora de charla, su celular sonó cuatro veces. Todavía llama mucha gente que quiere sacarse la duda. Les cuesta entender que Martín, el pibe alto que jugaba al básquet, paseaba perros y repartía pizzas por Belgrano haya cometido un asesinato. En la computadora de la casa se acumulan mails por el mismo tema.

Martín trabajó en rotiserías y heladerías repartiendo a pie y en bicicleta. También lo hizo en una veterinaria paseando perros, y después un peluquero del que se había hecho amigo lo hizo entrar de aprendiz.

Su mamá Estela trabaja en un comercio de ropa y su papá es taxista. Tenía –aún tiene– en mente un emprendimiento familiar para incluir a Martín, que en el último año, por su adicción a las drogas, no podía cumplir responsabilidades laborales ni educativas.

“Había quedado libre de un colegio donde hacía cursos acelerados –recuerda Estela–. Quería terminarlo y ponerse a cursar veterinaria, volver a jugar al básquet en River. Tenía proyectos, planes, pero la droga hizo que perdiera sus responsabilidades; hacía todo por la mitad.

Recién ahora puedo asociar su comportamiento con el consumo ”, dice la madre.

Cuando era tarde y Martín no llegaba, Estela recuerda que lo llamaba a su celular. Si no lo atendía, intentaba comunicarse con sus amigos para poder irse a trabajar tranquila. Según Estela, ella vivía pendiente de su hijo más chico y tenía un listado de teléfonos de personas a las que les había pedido que lo ayudaran a dejar de consumir .

En la madrugada del crimen Martín estuvo solo en su departamento de la calle Arcos. Estela cree que su hijo pasó la madrugada consumiendo cocaína y que tuvo un brote de violencia . Que se metió a la casa vecina por un patio, desesperado para robar algo que pudiera vender y así comprar más droga. Entró por una ventana al edificio de la familia Magnasco, en Sucre al 2100, posiblemente pensando que no había nadie. Encontró a un chico casi de su misma edad, forcejearon y lo mató.

“No podemos sacarnos de la cabeza a la familia de Juan. Yo le dije a mi marido que les enviara una carta, no sé, no sabemos cómo acercarnos. No puedo dejar de ponerme en el lugar de madre, estoy muy angustiada. Martín tenía una opinión formada de la inseguridad, estaba en contra. Por eso no entendemos lo que hizo” , dice Estela.

Ella asegura que cuando salía a caminar con Martín lo saludaban vecinos, comerciantes, policías. A algunos chicos de su grupo de amigos los había conocido en un ciber de la calle Amenábar. “Estoy preocupadísima y asustada. Yo sé que Martín debe tener un castigo, pero tengo miedo de que cuando salga no haya tiempo para que disfrute de la vida”. Estela teme que a su hijo le den reclusión perpetua.

En la cárcel, Martín pidió libros y un block de hojas para escribir. Estela dice que él le enseña palabras que aprende en la cárcel. Y asegura que, cuando hace fila para entrar a verlo, escucha a otras madres hablar de la droga.

“Todas hablan del paco y de la cocaína. Yo me pregunto, ¿por qué es tan fácil comprar drogas? ¿por qué nadie cuida a los pibes? Martín odiaba a la cocaína, pero la droga podía con él. La venden en todos lados. Son cabezas en formación las que están matando”.

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domingo, 17 de abril de 2011

Narcotráfico, una lucha que se pierde


Narcotráfico, una lucha que se pierde
16/04/11

Como revelan los cables dados a conocer por WikiLeaks, en varias oportunidades, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, sostuvo ante funcionarios de la Embajada de Estados Unidos, que la Argentina no podía ganar la batalla contra el narcotráfico y que, en todo caso, aspiraba a no perderla en malas condiciones.

Por el contrario, en forma pública, los funcionarios del Gobierno afirmaron reiteradamente que no existe un problema de narcotráfico y que el país era, en todo caso, un lugar de tránsito.

Los hechos demuestran que el narcotráfico tiene una presencia creciente en la Argentina, como se verifica en el comercio minorista y en la formación de organizaciones de distribuidores, especialmente en barrios carenciados, en las grandes operaciones de traslado de droga hacia Europa, en el contrabando de efedrina que salió a la luz a partir del triple asesinato de General Rodríguez y en los numerosos vuelos clandestinos que se detectan en varias provincias del norte e, incluso, en el litoral del país.

Un dato reciente y relevante de este cuadro es que la Justicia española confirmó que la droga del avión que ingresó en Barcelona en enero pasado, fue cargada en la Base Aérea de Morón, un dato negado en su momento por el Gobierno.

Esta situación no es consecuencia sólo de la creciente presión de las redes internas y externas del narco por expandir su negocio, sino de la debilidad de la política oficial en la materia. Cabe señalar la demora en instalar radares adecuados para detectar los vuelos que transportan drogas o la sospechosa inacción que tuvo durante años la Unidad de Información Financiera, encargada de la lucha contra el lavado de dinero, un aspecto clave de la lucha contra el narcotráfico. En estas condiciones es inevitable que la Argentina se haya convertido en una presa fácil del narcotráfico, con las graves consecuencias que esto tiene en materia de salud, seguridad y penetración de los intereses del narcotráfico en el aparato estatal.

Aníbal Fernández afirmó, ante funcionarios de la Embajada de EE.UU. que el país pierde la batalla contra el narco, lo cual es cierto y consecuencia de la debilidad de la política oficial.

http://www.clarin.com/opinion/Narcotrafico-lucha-pierde_0_463753816.html

Estrategias que llevan a la derrota contra el narcotráfico


Estrategias que llevan a la derrota contra el narcotráfico

Juan Gabriel Tokatlian
Para LA NACION

Jueves 14 de abril de 2011 | Publicado en edición impresa

El deber fundamental que tiene la Argentina frente al tema de las drogas y el crimen organizado es tener un diagnóstico preciso, franco y consensuado. Si el país pretende alcanzarlo es importante que sus dirigentes, funcionarios, analistas y comunicadores eludan cinco estrategias que, a pesar de ser usuales, se han probado nocivas: la negación, la confusión, la desatención, la consolación y la tergiversación. Probablemente, algunos ejemplos concretos ayuden a comprender la gravedad y los costos que se derivan de asumirlas.

Un caso emblemático de la estrategia de la negación ha sido México. En mayo de 1997, por ejemplo, se difundió un informe elaborado por el Grupo de Contacto de Alto Nivel mexicano-estadounidense en el que se afirmaba que los narcotraficantes mexicanos "no han logrado reflejar su poder económico en un poder político equivalente".

Asimismo, se indicaba que "carecen de infraestructura y de organización necesaria para efectuar, por sí mismos, operaciones de magnitud internacional". Por último, se aseveraba que "una organización mexicana difícilmente podría insertarse en esquemas culturales ajenos a los suyos con la facilidad con que lo hacen las organizaciones de otros países que conocen y fundamentan sus operaciones en su propio contexto". Una década después, la letalidad del narcotráfico en México es elocuente. ¿Qué sucedió? En los noventa, el caso "descarriado" era Colombia: de allí que Washington le retirase la visa de entrada al presidente Ernesto Samper y sometiera al país andino a una inclemente política coercitiva. México, por el contrario, y debido a razones de política interna en Estados Unidos, era el caso "ejemplar", a pesar de que el narcotráfico crecía a los ojos de todos, a uno y otro lado de la frontera. A México y a Estados Unidos les servía, por motivos distintos, negar la dimensión que ya tenía el crimen organizado mexicano.

La estrategia de la confusión ha consistido en asumir la existencia de dicotomías nítidas frente a las drogas. Una de las perspectivas más habituales es la que separa "países productores" y "países consumidores". Bajo esta racionalidad, América latina sería un polo productor de drogas y Estados Unidos y Europa, los polos de consumo. Lo anterior ha disimulado que Estados Unidos se haya ido convirtiendo en el principal productor mundial de marihuana, que Holanda y Bélgica sean dos de los más grandes productores mundiales de éxtasis y que, en conjunto, los países de Sudamérica constituyan el tercer mercado mundial de consumo de cocaína. Divisiones semejantes se hacen entre "puntos de tránsito" y "núcleos de distribución", entre "receptores y proveedores de precursores químicos" y entre "vendedores de estupefacientes" y "mercaderes de armas". Este tipo de segmentación no ayuda a entender la complejidad del asunto de las drogas, su expansión y capacidad de mutación. Lo fundamental es comprender cómo opera globalmente el emporio de las drogas y cómo se despliega en cada espacio territorial específico.

A su vez, la estrategia de la desatención se ha manifestado en el desdén y la naturalización de ciertos procesos y medidas. Por ejemplo, bajo la racionalidad de la "guerra contra las drogas" se entiende que hay efectos indeseados y alcances indeliberados y, por lo tanto, se los incorpora en la implementación de aquella cruzada. Prevalece la decisión política -sea burocrática o ideológica- de continuar el curso de acción. Si se conciben paliativos es, primordialmente, para hacer más eficaz la acción punitiva. Se impone, casi siempre, un uso instrumental de la información y el aprendizaje logrado es insustancial: la "guerra contra las drogas" no se puede ni debe detener. Por ello, sólo un fracaso estrepitoso de la política vigente, un costo presupuestal astronómico para sostenerla o la configuración de una coalición sólida con suficiente poder para impugnarla podría alterar la continuidad de la cruzada antinarcóticos.

La estrategia de la consolación se caracteriza por proclamar, cada cierto tiempo, una gran victoria contra el narcotráfico a pesar de que el problema persiste, muta y se degrada. Por ejemplo, la extradición de nacionales ha sido un pilar importante de la política antinarcóticos en varios países de América latina. Con esta práctica se esperaba que los sistemas judiciales tuvieran una menor carga y pudieran fortalecerse. Se buscaba también que la colaboración jurídica redundara en efectividad respecto de la desarticulación del fenómeno de las drogas, y que la amenaza y el uso de este instrumento sirvieran como disuasivo para que ingresaran menos personas en el negocio. En la última década, el recurso a la extradición se convirtió en un hecho común en México, la Cuenca del Caribe y el mundo andino. En ese sentido, Colombia ha sido el país que en la historia contemporánea ha extraditado más nacionales. Sólo entre 2000 y 2010 el total de ciudadanos colombianos extraditados alcanzó la cifra de 1221; la gran mayoría de ellos a Estados Unidos. Sin embargo, la aplicación de la extradición ha sido, en materia de lucha antidrogas, bastante inútil. Los narcotraficantes no se han disuadido (siempre hay alguien que reemplaza al extraditado); la justicia no ha incrementado su eficacia (salvo simbólicamente); el emporio de las drogas no se ha reducido (sino que se ha readecuado); la violencia y criminalidad no se ha modificado (aunque se dispersó en términos geográficos); el consumo interno de sustancias psicoactivas ilícitas en los países que la aplican no ha decrecido (en varios casos aumentó) y el impacto sobre la demanda ha sido nulo.

Asimismo, la estrategia de la tergiversación se ha reflejado a través del involucramiento de las fuerzas armadas en el combate contra las drogas. Aquello que comenzó como una participación episódica y temporal en tareas que competían a la policía y/o a cuerpos de seguridad especializados se fue transformando en una labor constante y decisiva de las fuerzas armadas de la mayoría de los países latinoamericanos. Ante las exigencias de Washington y el interés corporativo de muchos mandos castrenses en la región, la militarización de la lucha antinarcóticos se volvió irresistible. En todos los casos en los que se manifestó esa militarización, los resultados fueron desafortunados en el terreno institucional, e improductivos en el combate mismo contra las drogas. Cada cierto tiempo, se anuncian victorias trascendentales gracias al despliegue represivo militar: al cabo de algunos años, comparando las situaciones históricas y las existentes, y ante la multiplicación de frentes de combate antidrogas, se aprecia que apenas se trataba de triunfos pírricos.

En este contexto, si la Argentina desea evitar esas cinco estrategias resulta clave asumir premisas sustentadas en evidencias específicas. Primero, es indispensable comprender el lugar del país en la actual geopolítica de las drogas para no caer en la tentación de negar lo que sucede ante nuestra vista. El hecho de que la demanda interna haya mostrado en años recientes niveles inquietantes; de que el Cono Sur (en especial, Brasil y Paraguay) se haya vuelto un escenario fundamental de despliegue del crimen organizado; de que la empresa de los narcóticos pretenda alcanzar mercados en auge (como Europa) a través de nuevos nodos de tránsito en África occidental (Ghana, Guinea, Nigeria) para lo cual la ubicación de la Argentina es estratégica, y de que mafias transnacionales, en sociedad con grupos delincuenciales locales, operen con facilidad en el país hacen de la Argentina un actor cada vez más gravitante en la dinámica de las drogas. En los próximos años ese papel crecerá de no adoptarse medidas certeras y eficaces.

Segundo, es importante no confundir lo que sucede en el país. Hace un buen tiempo que la Argentina no es sólo un punto de tránsito: hoy está atravesada por una lucrativa cadena productiva ilícita que involucra procesamiento, tráfico, distribución y uso de drogas; actividades vinculadas a los precursores químicos, al lavado de activos y a las armas livianas; manifestaciones de violencia múltiple; el asentamiento de bandas internacionales ligadas al emporio de los narcóticos; la corrosión de la justicia; el avance de la criminalidad nacional; la connivencia entre crimen organizado, fuerzas policiales y grupos políticos; el aumento de la corrupción pública y privada. La idea de que en materia de drogas hay un "afuera" caótico y agresivo y un "adentro" estable y controlable es errada y peligrosa.

Tercero, no es prudente desatender los efectos indeseados de ciertas políticas públicas o de su ausencia. En general se entiende que los tomadores de decisión no diseñan o ignoran algunas políticas con una intencionalidad negativa prefigurada. Sin embargo, es pertinente preguntarse si después de tanto tiempo de implementación de las mismas tácticas con los mismos resultados y de desconsiderar otras medidas más razonables no será hora de reestructurar la política antinarcóticos. Criminalizar más al usuario de drogas no resuelve el problema y tiene consecuencias sociales perjudiciales. A su vez, carecer de un sistema de radares para detectar el ingreso de aeronaves hostiles es incomprensible ante la envergadura del tema de los narcóticos en Sudamérica. En realidad, a estas alturas se trata de un error político significativo: es de esperar que la creación del Ministerio de Seguridad sirva para establecer una política integral y sólida en materia de drogas.

Cuarto, la Argentina no se puede consolar con el hecho de que sus problemas en el frente de las drogas sean menores que los de naciones como Brasil, Colombia o México. Ese tipo de consuelo lleva a reforzar la estrategia de la negación y, cuando el problema estalla en toda su dimensión, a buscar una salida categórica, rápida y milagrosa. Muchas evidencias en la región muestran que el consuelo temporal termina en tragedia definitiva. Todo lo que se haga, o se deje de hacer ahora, tendrá consecuencias.

Quinto, el país no debe quedar preso de la tergiversación. Involucrar a las fuerzas armadas en la lucha contra las drogas es la peor opción. El efecto de la participación militar en las acciones antinarcóticos ha incidido negativamente sobre las relaciones cívico-militares, en el estado de los derechos humanos y en los grados de corrupción a lo largo y ancho de América latina. El papel directo y activo de las fuerzas armadas no significó un avance en la eliminación ni incluso en la reducción de las drogas.

En síntesis, es crucial una mayor deliberación sobre los desafíos que ya generan el narcotráfico y el crimen organizado, y ésta es la antesala de un buen diagnóstico.

© La Nacion

El autor es profesor de Ciencia Política y Estudios Internacionales de la UTDT