lunes, 14 de junio de 2010

Ronda, jueves 10 de junio de 2010 Plaza de Mayo

Seguimos esperando respuestas; hoy compartiremos una descripción inmejorable de la cultura del consumo.


El imperio del consumo

Por Eduardo Galeano


El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi toda esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.


Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos?


La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble. La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar. La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo.


El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En las fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EE.UU. consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EE.UU. apenas suma el cinco por ciento de la población mundial.


A “Gente infeliz, la que vive comparándose”, lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. A “Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada”, dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: A “mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas”.


Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar.


El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la “obesidad severa” ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.


Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald's, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.


El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald's no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald's dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald's de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín.


Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald's viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia , intentaron sindicalizarse en un restorán de Montreal en Canadá: el restorán cerró. Pero en el 98, otros empleados e McDonald's, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.


Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece. Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar? El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas.


Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiende en las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio. Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían “porque la gente tiene el gusto de juntarse”. Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas? El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial.


El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center, como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas. La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.


Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta.

sábado, 12 de junio de 2010

San Justo la Matanza, miércoles 9 de Junio de 2010

Taller Interactivo


Los profesionales de la salud que participan en la mesa de gestión Comunidad – Estado, abordaron el tema adicciones, sus características e implicancias.

Sustancias psicoactivas, uso, abuso, dependencia, tolerancia, abstinencia.


Seguiremos insistiendo en la necesidad de la articulación de todos los recursos con los que cuenta el municipio, provincia y nación, para la asistencia de las adicciones.


En éste día compartimos una rica torta por el cumpleaños de una de las compañera de la Red de Madres por la Vida.


El próximo taller es el miércoles 23 de junio de 2010 a las 9.30 hs en Salta 2641 San Justo – Matanza.

sábado, 5 de junio de 2010

Madres Por la Vida contra el Paco - Lomas de Moreno


Te invitan a un espacio de escucha, orientación y contención. Si te preocupa alguna situación de familiares, amigos/as y querés ayudarlos, encontrar alternativas acercate a la Casa de la Mujer de Lomas (frente a la plaza) los viernes a las 14hs. ¡¡¡Te esperamos!!!
Por cualquier consulta 15-3095-2031

Marcha, viernes 4 de junio de 2010 Lomas de Moreno

Madres por la Vida, contra el “Paco” de Lomas de Moreno.


Compartimos una jornada e intercambiamos experiencias, fortaleciendo los lazos de la Red, la que vemos con gran alegría que va creciendo. Esto implica una toma de conciencia de nuestros vecinos, amigos y familiares que entienden que a partir del compromiso y la organización social podremos obtener mejores resultados.


Hermanados en esta lucha no nos quedamos solo en el reclamo; proponemos, colaboramos y trabajamos por el bien común.


Lo que nos asombra y preocupa es la actitud de los funcionarios responsables políticos, que con absoluta frescura se suman al “diagnóstico y la queja” concluyendo que es muy poco o nada lo que pueden hacer.


Entonces nos preguntamos:


¿Qué hay de los recursos de nación, provincia y municipio?, ¿No los hay?, ¿Están siendo mal aplicados?, ¿Son insuficientes? … etc.


El consumo de “paco” y drogas en general es la consecuencia de un desgobierno, cuando las expectativas de los ciudadanos se reducen al sálvese quien pueda, quedamos entrampados en esta realidad atravesada por la violencia, que intentan llevarnos a todos contra todos.


Queremos un presente en igualdad de derechos, justicia y libertad.

¡Basta del Genocidio Silencioso! ¡Si a la Vida!

Ronda, jueves 3 de junio de 2010 Plaza de Mayo

Hacemos un llamado a la sociedad, bajo la consigna “Por la Vida de nuestros Hijos, los Hijos de la Argentina” en lucha contra el “paco” le decimos no a “las drogas”.


Los invitamos a que se reúnan en los distintos barrios para que entre todos podamos ofrecernos una vida en libertad.


Las drogas, son la mejor herramienta de dominación y exterminio, que están utilizando los perversos que necesitan una sociedad esclava en todos sus niveles.


Esta esclavitud no es exclusiva de quienes empujados por la opresión, la exclusión, la marginalidad, generada por un sistema que instaló una cultura de antivalores, basada en la mentira y el cinismo que vacía a nuestros Hijos del sentido de la vida, y quedan atrapados en el consumo; también aquellos que la comercializan terminan siendo esclavos del dinero y cargando en sus conciencias el peso de tantas muertes.


La Causa por la Vida, está por encima de cualquier agrupación, sector, fracción o partido político. Necesita de todos aquellos que no se resignan y que creen posible una Nación Libre y Soberana.

miércoles, 2 de junio de 2010

Ronda, jueves 27 de Mayo de 2010 Plaza de Mayo


La drogadicción, el alcoholismo, el tabaquismo, se engloban en un síndrome denominado: dependencia química, el cual se caracteriza por episodios de consumo descontrolado, pensamientos obsesivos de consumo, negación y uso a pesar de daño.


Con el tiempo el adicto realiza intentos de control del consumo que acaban con recaídas, sin un tratamiento eficiente, el descontrol persiste a lo largo del tiempo y el deterioro de la funcionalidad vital se hace progresivo.


La adicción es una enfermedad primaria del cerebro, con componentes bio-psico-sociales que influencian su desarrollo.


A pesar de que todas las adicciones químicas comparten estos mismos síntomas, la forma en que se manifiestan y los componentes específicos, tanto biológicos como sociales, típicos de cada droga, hacen necesario que cada adicción tenga un tratamiento especial.


La familia del adicto se afecta de esta condición desarrollando conducta patológica de control llamada codependencia.


Por esta razón es fundamental la atención del adicto y su familia. Acciones que se lograrían con un programa integral nacional que contemple seriamente la inclusión social, que apunte a la integración familiar, facilitando desde el estado los recursos necesarios, para modificar los hábitos que provocan la destrucción del individuo y su familia

lunes, 31 de mayo de 2010

Miércoles 26 de Mayo de 2010 San Justo - Matanza


Las Rondas en Plaza San Martín de San Justo – Matanza, por el momento hemos decidido reprogramarlas, dado que por razones horarias por la escolaridad de los hijos vemos conveniente no descuidar esta responsabilidad y avanzar con los reclamos por otras vías sin declinar la lucha.


En su momento les haremos saber cuando retomamos las marchas.


Por otro lado, continuamos con las reuniones en la mesa de trabajo, formada a pedido nuestro, en donde participan representantes del Municipio, de la Provincia (SADA), Voluntarios, Madres y Familiares de la Red.


Queremos destacar que aún no hemos logrado la articulación que solicitáramos desde el primer día, por lo tanto confiamos en que comprenderán de la imperiosa necesidad de sumarse a esta mesa los actores que faltan, ya que tienen un rol indispensable para lograr transitar un camino certero en la búsqueda de soluciones; en esta trama deben estar presentes representantes de: salud, desarrollo social, consejo del niño y la familia, violencia familiar, educación, cultura, derechos humanos, deporte, trabajo y un representante de la secretaría de gobierno juntos a la red de madres y toda organización que se convoque para trabajar por una sociedad limpia de drogas.


El miércoles 9 de junio a las 9.30 hs nos reuniremos en Salta 26 41 (CPA- CARITAS) San Justo, allí se abordarán los temas: fortalecimiento familiar y organización de los recursos que ofrece el Estado Provincial y Municipal.

lunes, 24 de mayo de 2010

Ronda, jueves 20 de Mayo de 2010 - Quienes somos -


Quienes somos

La Red de Madres por la Vida, en lucha contra el “paco” está conformada por madres, padres, familiares y amigos de niños y jóvenes adictos al consumo de drogas, nuestro accionar es a favor de las “víctimas de las adicciones”, con la firme convicción de que el Estado y la Sociedad debe dar respuestas en la búsqueda de soluciones para atender la salud de los Hijos de la Argentina, País que está siendo desvastado por la circulación de las drogas.

Este movimiento surge en Ciudad Oculta de Capital Federal, allá por el año 2001 un grupo de madres coraje, en medio de la desesperación de ver morir a sus hijos, enfrentan a los dilers (vendedores de drogas) y ante la ausencia de respuestas por parte del estado para el tratamiento de su hijo, María Rosa Gonzalez, una de las pioneras en esta lucha, corta la Avenida Perito Moreno y de esta forma logra llamar la atención de los medios y a partir de allí se siguió la lucha denodada, no solo por los propios hijos sino por todas las víctimas de las adicciones a las drogas, especialmente al “paco” (PBC).

La cantidad específica de integrantes de la Red Nacional, en realidad es fluctuante por tratarse de una enfermedad que afecta al núcleo familiar y su entorno, en mucho de los casos las madres, padres y familiares no logran la estabilidad emocional y decaen llevados por la impotencia que produce la falta de respuestas serias por parte de los gobiernos.

Justamente por la falta de políticas públicas integrales, las recuperaciones tanto del adicto como de su familia se nos hacen muy cuesta arriba.

De todas manera la lucha no se declina, siempre estaremos aquellas madres resilientes que las hay, por suerte, diseminadas por todo el país, para hacer oír nuestra voces.

Cuando estamos juntas y las miradas se unen, las palabras surgen, la fuerza renace. Es indescriptible lo que se siente, lo que se produce en nuestro interior, cuando en un grito desesperado declaran –no quiero seguir así, -estoy destruido, -necesito internarme, -no puedo más etc. etc. etc.… ahí viene el peregrinar, la burocracia nos golpea a cada paso que damos, pero seguimos porque ese ser tan delgaducho con aspecto fantasmal, tiene derechos. El principal derecho, es el derecho a la vida, necesita atención en su salud, necesita reencontrarse, ¡necesita vivir!

Ahí estamos las madres, familiares y amigos, fortalecidos ante la adversidad, unidos en el amor, comprensión sin juzgar, entendiendo que todos debemos comprometernos, sabiendo de que no hay una receta mágica. Pero de lo que estamos seguras es, que la única manera de sanear nuestra sociedad es con el compromiso de todos, debemos dar batalla al egoísmo (el individualismo), a la hipocresía (la mentira), la inseguridad (la injusticia), a la violencia estructural (la corrupción). No solo aquellos que están sumidos en el consumo deben recuperarse, sino que como sociedad entera debemos hacerlo y fundamentalmente los que tienen el compromiso y la responsabilidad de gobernarnos, son doblemente responsables, ellos prometieron, ellos se comprometieron pidiéndonos el voto para ser elegidos, por lo tanto hoy los gobiernos no deben darnos la espalda, es por eso que ya hace muchos años que las madres estamos reclamando con infinita paciencia, que se decidan de una vez por todas a hacerse cargo de que ellos y nadie más que ellos son los responsables de que las drogas circulen libremente, de que en torno de las adicciones se hagan espectaculares negociados, de que los chicos se nos mueren todos los días mientras esperamos que se decidan a ¡trabajar! Por un plan de políticas públicas nacional e integral, en salud, educación, cultura, trabajo y desarrollo, en fin, porque no solo los que consumen está sufriendo esta locura de una Argentina convulsionada, sino que todos nuestros hijos necesitan saber que habitan y son ciudadanos de un país en serio, en donde las instituciones funcionen, y sirvan al ciudadano.

Tenemos que cambiar, dejar de ser una sociedad "antropófaga", construir la Paz a favor de la VIDA

Tener buena memoria, hace que no cometamos los mismos errores, que no permitamos que sigan matando a nuestros jóvenes, ayer en dictadura, tortura, desaparición y muerte, luego en Malvinas, guerra locura y muerte, hoy en democracia, desaparecidos, drogas, "paco" aniquilación y muerte, Estado Ausente. ¡¡¡No miremos para otro lado!!! por nuestros Hijos, los Hijos de la Argentina.

¡Hay otro GENOCIDIO en la ARGENTINA!

Les decimos a los funcionarios: ¡Señores! El “PACO” no se toma vacaciones.

Nos preguntamos ¿Cuándo la Señora Presidente, va a los actos en el conurbano bonaerense nadie le plantea, ninguna madre le comenta, la situación por la que están atravesando nuestros jóvenes? ¿Porque no se la escucha abordar el tema adicciones? Acaso lo desconoce, no le parece importante o le dicen que está todo bien.

Si fuera así estamos en serios problemas y lejos de encontrar una solución a esta situación que día a día empeora, porque nos arriesgamos a decir que por un joven que se rescata diez están ingresando y otros tantos recayendo nuevamente.

Así es que le pedimos a la Señora Presidente haga gala del amor que dice tener por los más “débiles”, por los que andan de a pié –como le gusta decir-. Es urgente que se pongan a trabajar en serio por la vida de nuestros hijos. No pueden seguir negando la realidad, se escucha decir a la Lic. Cuñarro, integrante del consejo asesor sobre el narcotráfico que, en la Argentina no hay mayores problemas porque no es un país productor como lo es Bolivia, Colombia ….lo que no dice es que somos un país que a esa materia prima (la hoja de coca), en su elaboración aquí obtienen las ganancias del valor agregado (con los precursores químicos) y se multiplica el consumo, aniquilando a nuestro jóvenes con la basura de esa producción el “PACO”.

Aunque permanentemente pretendan responsabilizarnos a nosotros (los padres), insistiremos a viva voz que, la responsabilidad indelegable es del Estado Gobernante, que permite estos negociados, y no cuida de los ciudadanos.


Dejen de culpabilizar a los chicos y a los padres y háganse cargo.

Estamos convencidas de que si bien los Estados Gobernantes deben hacerse cargo, también todos nosotros como sociedad debemos romper con el aislamiento, los prejuicios por creencia o ideologías para poder hablarnos y mirarnos a los ojos y reconstruir los lazos de confianza, recuperando el valor de la palabra e iniciar el camino de desnaturalización del consumo de “paco”; insistimos con el paco porque es una de las drogas mas destructivas en corto plazo y difícil de abstenerse a consumirla sin una internación mediante. Es por esto que como Red de Madres por la Vida, exigimos a los gobiernos un Plan integral de Salud Pública para la atención del adicto.

En cuanto al combate al narcotráfico a nosotras nos excede, es competencia de los organismos del Estado que deben radarizar el espacio aéreo y un estricto control en las fronteras terrestres.

No nos quedamos solo en los reclamos, en la medida de que las madres de diferentes barrios y puntos del país lo solicitan, participamos en reuniones con los vecinos abordando el tema que nos ocupa, con el fin de animar a la sociedad a pararse frente a este flagelo de forma contundente, con una mirada comprensiva y amorosa para poder sanear los vínculos familiares y sociales e incentivarlos a la participación activa en la red.

Por otro lado, estamos presentándonos en los Estados Municipales con el propósito de generar acciones conjuntas articulando las herramientas con las que cuenta el estado municipal, esta acción se da conformando una mesa de trabajo, que a decir verdad como se juegan evidentemente demasiados intereses, notamos que falta decisión política y las reuniones se prolongan. No perdemos la esperanza de que tomen la lucha como propia.

Pensamos que, como vecinos tenemos que aunar esfuerzos para lograr espacios de participación familiar y ser el espejo para nuestros jóvenes, donde ellos puedan realizar distintas actividades: deportivas, recreativas, creativas y de formación en saberes y oficios con salida laboral.

Desde la diversidad y pluralidad, juntos Comunidad y Estado en un camino por la Paz y la No Violencia.

Red de Madres por la Vida

http://madresxlavida.blogspot.com/

madres_xla_vida@yahoo.com.ar

(011)15-32784477

sábado, 22 de mayo de 2010

Son realmente, los pobres entre los pobres y encontré gente buenísima, que está en un callejón sin salida, por la misma pobreza.

Esta son palabras de una entrañable amiga que dedica su vida a la defensa de los animales:


Ustedes por el terrible paco, y nosotras por el maltrato animal y las castraciones, pero todas luchando por mejorarle la vida a la gente de La Matanza. Estuvimos castrando 2 veces en Nicol, y fue la 1º vez que esa gente tuvo acceso a un veterinario. Como tampoco lo tienen a un médico, ni a nada. Es tan desesperante, tan difícil todo. Creo que por eso, me involucré tanto con La Matanza.


Son realmente, los pobres entre los pobres y encontré gente buenísima, que está en un callejón sin salida, por la misma pobreza. Nadie sabe que existen, a nadie les importan. Acá está todo interrelacionado, la droga, la pobreza, la ignorancia, el maltrato animal, y la indiferencia de los que gobiernan, una cosa es el resultado de la siguiente, y a nadie le importa nada, solo llenarse de guita y poder.


Yo creo que lo único que nos queda es concientizar, no sabes cuántas conciencias despertaron al ver las cosas por internet.


Y cuántas otras hablando en persona. Yo creo que ustedes que tienen la posibilidad de hacerlo, deberían empezar por las escuelas, desde que son chiquitos a machacar con lo que es la droga, lo que es ser buena persona, los valores, que esos chicos sepan que hay otro mundo, otra clase de personas, que luchamos por el bien común. Y tanto lo bueno, como lo malo, se expande, crea un efecto dominó. Entonces hay que mostrar lo bueno, a los que los rodea el mal a cada paso, para que sepan que existe otra alternativa, otro camino.


Las felicito por lo que hacen !!! son muy valientes.


http://www.youtube.com/watch?v=Q5SzH-036RU

http://www.youtube.com/watch?v=H3vpRlRqpaY&NR=1

http://perritosdevillegas.blogspot.com

miércoles, 19 de mayo de 2010

Reunión Barrio Nicole la Matanza - Esc. Técnica n:13

Barrio Nicole


Hoy junto a Madres del Barrio de Nicole, que integran la Red de Madres por la Vida, mantuvimos en el marco de nuestra campaña de prevención de las adicciones y en especial el consumo de “paco”, una amena reunión con alumnos de la Escuela Técnica n:13 de dicho Barrio de la Matanza Provincia de Buenos Aires.


Es de destacar la atención de los jóvenes, quienes luego de escuchar nuestra exposición participaron activamente con sus relatos, abordados con mucho respeto e interés.


Les propusimos la realización de un taller, con la participación de integrantes de la mesa de gestión Comunidad y Estado, para que los especialistas del Municipio y de la Provincia, expongan cada uno desde su especialidad, de modo tal que tengan la mirada nuestra político/social y la mirada científica de los profesionales.


De esta manera se acercan los recursos a los vecinos, quienes pueden contar y disponer en la medida que lo necesiten y lo requieran. La idea es que si se logra la articulación de todos los recursos existentes, se facilita la resolución del problema del adicto y su familia y solo entonces se puede empezar a transitar en la recuperación de los vínculos familiares y sociales.

lunes, 17 de mayo de 2010

NIÑO


...”Estas excrecencias, estos musgos que se desenvuelven en los rincones fétidos y oscuros de la sociedad producen más tarde el ratero, el ladrón, el ebrio, el habitante incurable del hospital o la penitenciaría. Los gobiernos municipales o civiles deben como los curas que tienen cura de almas, extirpar estos gérmenes en tiempo y librar a la sociedad futura de sus estragos”...

(Domingo Faustino Sarmiento)

NIÑO

Primero serán los tomacorrientes los que se pongan a la altura de su curiosidad vital, y será el tiempo de salir a comprar el infaltable disyuntor y las tapas para enchufes.

Un buen día el estallido del vidrio nos encontrará diciendo: salí de ahí, deja que yo junto todo, ¿no ves que te podés cortar?... y algunos, los más futboleros, simulando el enojo pensarán sonriendo: “que bien le pega el enanito”... Y cada ventana que ellos abren de ese modo trae a nuestra vida un aire fresco de descubrimiento de lo nuevo junto al recuerdo nostalgioso de las propias travesuras.

Así vamos aprendiendo a ser “los viejos” de una persona a estrenar, y aunque esperemos de ella la continuidad de nuestra obra inconclusa, tendremos que aceptar que debe parirse a si mismo como un individuo, dueño de su proyecto, de su espacio, de sus creencias... y solamente estamos para acompañarlo a ser completa y libremente él.

“Niño, deja ya de joder con la pelota”...

Me resultaría más grato estar hablando de Serrat y su ternura, pero fue mucho antes, a principios del siglo anterior que los dueños de los inquilinatos prohibieron con ayuda de la autoridad municipal el juego en los patios, poniendo a las hijos de los inmigrantes -que pagaban por el alquiler de esos cuartuchos más de la mitad de su jornal ganado en la estiba- al cuidado de la calle. Así comenzaron a forjarse los chicos de la esquina, primeros excluidos de la pujante Buenos Aires, la misma que hoy mastica provincianos en la semana para vomitarlos el domingo en el boliche tropical.

Poco más adelante un jefe de policía prohibiría la remonta de barriletes en los espacios públicos, -aunque no explicó como hacerlo en los privados- tal vez por miedo a esa costumbre subversiva de los chicos de mandar mensajes de papel a través del hilo a ese cielo donde quizás Dios pudiera leer su denuncia de infancia robada. La Ley de Patronato los distribuiría como “peoncitos sin paga” entre las estancias de los socios de la Sociedad Rural, librando así a los buenos ciudadanos de esta molesta presencia, callejera y peligrosa, esa que cada tanto produce algún rédito a los medios con esporádicos y estigmatizantes informes especiales, donde los mismos chicos, solo con uno o dos años más, mostrarán que nada se hizo por ellos mas que usarlos otra vez para vender su miseria. La misma prensa que fue la gran beneficiaria de los chicos en la calle, expandiendo sus redes de distribución con el trabajo infantil simpáticamente disfrazado en la figura folclórica del canillita. Una canallada que hasta de jacta de celebrarles su día...

La sociedad de los niños valiosos, no deja de luchar por expulsar a la periferia de la periferia a estos irrecuperables desechos del sistema. Hace poco en un brillante operativo, fuerzas del orden “se constituyeron” -la gente común simplemente llega- frente a un negocio de juguetería donde tres peligrosos delincuentes infantiles rompieron la vidriera “sustrayendo las mercancías de dicho establecimiento”. No fue difícil la captura ya que los malvivientes se quedaron en el mismo lugar jugando. Me gustaría ser como un chico y creer que el vidrio se rompió de adentro hacia afuera, que fueron los juguetes buscando una razón para ser, o que el cristal entendió que estaba de más...

Pero no soy más que un miembro adulto de esta sociedad que juzga y condena a un cartonero por tener el caballo tan flaco como los hijos, al que tiene que elegir entre la bolsa de avena o el pan y la leche. Ocurre que para el pobre caballo existe una sociedad protectora de animales, que defiende sus derechos de caballo. Y no somos una sociedad protectora de niños, ni en definitiva de nadie... El otro es tan solo un competidor por los escasos bienes que quedan fuera de la mano de los que más tienen. Será él o nosotros... Es mi obstáculo a vencer en lugar de ser yo con otro envase, la co-responsabilidad por la vida, la ternura, quedan afuera del juego capitalista, debilitan, carcomen, como diría Jack London, “la fuerza de los fuertes”...

Y es la marginalidad que este sistema criminal trae, impregnando cada rincón de la vida con la impiadosa lógica del mercado, la que convierte un teléfono móvil con cámara en un micro-emprendimiento de supervivencia, cuando niñas de escuela primaria fotografían su incipiente femineidad en las baños para exhibirla en los recreos a cincuenta centavos el minuto... ¿quién puede asombrarse después de que niños explotados por la pornografía infantil hayan accedido a la misma sin que se haya ejercido violencia física hacia ellos?

Nacen violentados por la sociedad que somos, padecen la violencia cotidiana de la exclusión, sobreviven creando una subcultura dentro de otra, y hasta la ranchada es mejor oferta que el sistema de vigilancia y castigo que creamos para invisibilizarlos y que asombraría al mismo Foucault, quien no dudaría en reformular su obra a la luz de tan novedosas crueldades.

Del discurso de los nuevos guardianes sociales surgen sin escrúpulo algunos planteos tan simplistas como perversos: Si delinquen como adultos que como tales paguen. No se hacen cargo de que este flagelo social que combaten es un emergente nacido del nexo causal entre su prosperidad de barriga llena y las tripas mordidas por el hambre de los otros. Cada albañil que entra o sale de trabajar en sus barrios privados es cuidadosamente revisado por agentes de seguridad igualmente mal pagos, en la certeza que su condición de trabajador pobre es lo más cercano a la delincuencia que se conoce.

Lo que no se revisa son las cuentas que no cierran a la hora de explicar como se llega a vivir en esos ghetos de abundancia rodeados de barriadas sitiadas por la desocupación y el hambre.

Niños. Los que antes eran “el futuro del país” hoy no hacen más que amenazar el presente de ciudades que no están dispuestas a tolerar entre sus buenos habitantes a los hijos de la pobreza. La judicialización parece ser el camino de la limpieza social. En la “justicia”, a aquellos a los que nada se les ha dado más que violencia sorda y sistematizada, se les habrá de exigir el discernimiento moral y la conciencia clara de los que han tenido acceso a todos los bienes materiales y culturales de la sociedad incluida. La hipocresía social va llegando a su punto más alto, Quioscos de barrios marginales anuncian con carteles que no venden vino ni cerveza a menores, pero facturan más por pegamento que un colocador de alfombras.

El imperio recoloniza los márgenes de la mano del alcohol y la droga a precio subsidiado, las víctimas pasan a ser victimarios y el imaginario social se puebla de “niños sin niño”, pequeños y terribles enemigos, en una de las mejores cortinas de humo que se hayan podido crear para ocultar el rostro impiadoso del verdadero enemigo: el capitalismo que mata y corrompe en nombre del privilegio de unos pocos... Y me pregunto como Miguel Hernández: ¿De donde saldrá el martillo, verdugo de esta cadena?... Y creo en verdad que la clave de vida está en el Reino por el que lucho y murió Jesús. El dijo: “dejen que los niños vengan a mi”, pero no está físicamente donde hoy puedan hallarlo, y no es de esperarse que puedan hacerlo tan solo por la fe que pueda transmitírseles caridad voluntarista de por medio. Lo verdaderamente grave, y esta es nuestra responsabilidad como hombres y mujeres de bien, más allá de cualquier cuestión de fe o confesión, es que tampoco está más que en embrión la nueva estructura social que nos encargó construir con su palabra y su vida, con su presencia sacramental y su resurrección. Hemos construido un mundo de no cuidado, de intemperies interminables, de amor que no sale de la infancia para hacerse cargo de la vida digna para todos. Un lugar triste y desangelado sin lugar para Jesús y sus preferidos, los más pequeños. Adultos en miniatura, con la risa en otra parte. Pobrezas reproductoras de nuevas pobrezas.

Y aquí es donde quisiera cerrar mi reflexión con alguna receta iluminada, una pista cierta, con algo más que la certeza tenue y por momentos escurridiza de que Dios no está borrado de nuestra historia, que la esculpe a través de nuestras manos, que va a llegar el día anunciado por Amós, en que “la justicia corra como torrente inagotable”... Por ahora esto es lo que tengo, mis ganas, las de ustedes, alguna oración enojada en medio de las luchas, con la fe que me desborda a la mañana y me abandona por la noche, pero sabiendo que consagramos todo esfuerzo a un proyecto que excede nuestra pequeñez y del cual nuestro Dios de la mesa incluyente es garantía y último refugio

Lo escribí hace tiempo, pero creo que sigue vigente ahora que la baja en la edad de imputabilidad paso por senado y va a diputados... un abrazo. luis